Cuba Tech Travel
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  • Restaurantes: El Aljibe

    El Aljibe, La Habana. Cuba

    • Destino: La Habana
    • Abierto: Daily
    • Dirección Salida: Ave. 7ma. e/ 24 y 26, Miramar, Havana City. Cuba
    • Teléfono: (537) 2041583
  • Descripción Restaurantes: El Aljibe, La Habana. Cuba

    Quizás el más emblemático restaurante de comida criolla de Cuba. Desde hace más de 50 años oferta una especialidad familiar exclusiva: el Pollo Aljibe. Este plato que ha perdurado por años, está acompañado de arroz, potaje, ensaladas y viandas fritas para reafirmar su carácter autóctono. Aspecto que también impresiona es el trato cordial y familiar, en un ranchón tradicional cubano, ubicado en el centro de la ciudad. Posee un salón reservado, bares en los que se preparan tragos tradicionales y una cava, considerada entre las más grandes de Cuba.

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  • El Aljibe se encuentra ubicada en La Habana
  • La capital cubana es, sin dudas, el destino turístico por excelencia de la mayor de las Antillas. Y dentro de ésta su centro histórico "declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad en 1982" resulta un punto de obligada referencia para cuanto visitante llega a esta urbe, durante siglos considerada la llave del Golfo de México.

    Al lejano noviembre de 1519 se remonta la fundación, en su emplazamiento definitivo junto al canal de entrada de una bien protegida bahía, de la villa de San Cristóbal de La Habana, convertida con el tiempo en punto de encuentro de las flotas españolas que trasladaban a la metrópolis las riquezas extraídas de sus dominios en el llamado Nuevo Mundo, y eje fundamental en el comercio y las comunicaciones entre éste y el Viejo Continente.

    Semejantes ventajas, derivadas esencialmente de su estratégica posición geográfica, incidieron también de manera directa sobre el ulterior desarrollo de la próspera villa, que comenzó a crecer al amparo de un sistema defensivo sin par en la América hispana y rodeada por una muralla cuya construcción (iniciada en la segunda mitad del siglo XVII y concluida más de 100 años después) se consideró desde su inicio ineficaz y costosa.

    El Templete, un pequeño edificio neoclásico inaugurado en 1828, es el sitio donde cada 16 de noviembre los habaneros festejan la celebración de la primera misa y el primer cabildo de San Cristóbal de La Habana, y el punto a partir del cual se inician –por lo general– los recorridos turísticos por el núcleo original de la capital cubana.

    A escasos pasos de allí se encuentran la Plaza de Armas, en torno a la cual se levantan el imponente Castillo de la Real Fuerza (1577) –donde hoy se exhibe la colección de cerámica artística más importante de la Isla y sobre cuya torre se erige La Giraldilla, una artística veleta símbolo de la ciudad– y los Palacios de los Capitanes Generales (Museo de la Ciudad) y del Segundo Cabo.

    Otras tres plazas y sus edificaciones colindantes despiertan invariablemente el interés de sus visitantes: la Plaza de la Catedral, rodeada por opulentas mansiones; la recién restaurada Plaza Vieja, donde sobresale la casa de los Condes de San Juan de Jaruco; y la Plaza de San Franciso de Asís, aledaña a la iglesia y el convento de igual nombre, en uno de cuyos claustros se encuentra el Museo de Arte Sacro.

    Mas caminar por las calles de la Habana Vieja, muchas de éstas aún adoquinadas, representa también la posibilidad de acercarse a más de una docena de museos y estudios-galerías de afamados artistas plásticos cubanos y latinoamericanos; visitar las casas de Benito Juárez, de Asia, Africa, Puerto Rico, de los Árabes (allí se encuentra la única sala para las plegarias musulmanas existente en Cuba) y de Simón Bolívar.

    Resulta asimismo interesante visitar la maqueta de esta municipalidad; transitar por la Alameda de Paula, un hermoso paseo construido en la segunda mitad del siglo XVIII; o cruzar la bahía para llegar hasta los ultramarinos poblados de Casablanca, donde se erige el Cristo de La Habana, y Regla, donde se encuentra el Santuario de Nuestra Señora de la Virgen de Regla, protectora de marinos y pescadores y patrona de la Bahía de La Habana.

    El parque histórico-militar Morro-Cabaña lo conforman dos reductos de la magnitud del Castillo de los Tres Reyes del Morro (1630) y la fortaleza de San Carlos de la Cabaña (1774), catalogada en su momento como la obra cumbre del sistema defensivo abaluartado. Precisamente desde esta última fortificación se dispara cada noche, a las nueve en punto, un cañonazo de salva que en llamativa ceremonia rememora los tiempos cuando sendos fogonazos (en horas de la madrugada y al anochecer) constituían la señal convenida para abrir o cerrar las murallas de la ciudad y para colocar o retirar la enorme cadena flotante de madera y bronce que daba acceso al puerto de la villa.

    Descubrir la llamada Habana extramuros, sin embargo, resulta tan apasionante como desandar las estrechas calles de la vieja ciudad. La Habana fue creciendo bajo el influjo de las más disímiles corrientes constructivas del orbe y en sus terrenos encontraron espacio el renacentismo, el mudéjar, el barroco y el barroco cubano, el neoclasicismo, el eclecticismo, el art nouveau, el art decó y el pragmatismo.

    Así, al otro lado de la inútil muralla aparecieron sitios emblemáticos como el Paseo del Prado, el Gran Teatro de La Habana y el Capitolio, uno de los más espléndidos edificios de la capital y en cuyo interior se encuentra la Estatua de la República, la tercera más alta del mundo bajo techo y a cuyos pies se encontraba el diamante que marcaba el kilómetro cero de la Carretera Central.

    Nacieron también el afamado malecón habanero, de unos 12 kilómetros de longitud y considerada la imagen más característica de la ciudad, que enlaza al centro tradicional con la populosa barriada de El Vedado, desde cuyo corazón, La Rampa –zona de magnífica urbanización y arquitectura– puede accederse fácilmente a otros sitios de interés turístico como la bicentenaria Universidad de La Habana, la Plaza de la Revolución y el Memorial José Martí (el más alto mirador de la ciudad, con 138,5 metros de altura sobre el nivel del mar), o la Necrópolis de Colón considerado entre los más importantes del planeta por sus múltiples valores artísticos.

    Hacia ambos lados del centro de la urbe existen asimismo puntos de notable interés. En dirección oeste, la Quinta Avenida conduce a la barriada residencial de Miramar, que actúa como órbita del mundo empresarial y de negocios y donde es posible visitar una impresionante Maqueta de la Ciudad. El Palacio de Convenciones, el recinto ferial Pabexpo y el exclusivo Club Habana anteceden a la comunidad turística Marina Hemingway, un lugar apropiado para bucear, practicar la pesca de altura, participar en un seafari a las barreras coralinas, o navegar en un confortable yate acondicionado para la vida a bordo.

    Hacia el este de la ciudad y después de atravesar el Túnel de la Bahía, se llega al poblado de pescadores de Cojímar –de peculiar belleza y colorido– que invita a rememorar la prolongada estancia en Cuba del Premio Nobel de Literatura Ernest Hemingway, quien encontró precisamente allí muchos de los escenarios y personajes de sus obras.

    Más de 15 kilómetros de franja costera, arenas finas y aguas azules y transparentes se extienden entre Bacuranao y Guanabo conformando un circuito náutico que los habaneros identifican sencillamente como las playas del este, y en el cual suelen destacar por sus atributos naturales a Santa María del Mar.

    También rumbo al este de la capital, a sólo 15 kilómetros del centro, un pequeño pueblo fundado en 1733 a partir de la existencia de aguas minero-medicinales invita a conocer sus valores históricos, arquitectónicos, culturales y naturales: Santa María del Rosario.

    Como toda gran ciudad, La Habana es el corazón de la intensa vida política, científica y cultural de la nación. Decenas de museos, salas de teatro y de conciertos, galerías de arte e instituciones culturales tienen su asiento en la ciudad y algunas como el Ballet Nacional de Cuba, la Casa de las Américas, la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano, o el Conjunto Folklórico Nacional gozan de enorme prestigio internacional.

    Y, por supuesto, es también una urbe donde el buen comer y la diversión tienen un importante espacio en sitios tan conocidos como La Bodeguita del Medio, el Floridita, o el cabaret Tropicana, o en otros menos mencionados, pero que tienen ya un espacio reservado en la preferencia de los millares de turistas que cada año recorren la capital cubana. 

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  • birdsofafeather1
    Opinion sobre Restaurantes: El Aljibe
    Awfull Muy Bueno
    Alber

    Mejor Pollo Asado
    En la residencial barriada habanera de Miramar, distinguida durante décadas por sus lujosas mansiones, clubes, hoteles y embajadas, se introdujo en la década de los noventa del pasado siglo un toque campestre que, por suerte, no desentonó con su entorno; más bien contribuyó a lograr una armonía ambiental y brindar una buena opción a quienes deseasen degustar los platos cubanos más típicos en el ambiente más agradable, un gran ranchón campesino a base de troncos de madera rústicamente terminados, con lozas de barro en el piso y cubierto por pencas de guano. El Aljibe, se convirtió con el paso de los años, en uno de los restaurantes más famosos de la Habana. Algo que sobresale en El Aljibe es la juventud de sus trabajadores que laboran hasta 15 horas diarias a partir de las 12 del mediodía, en las que atienden un promedio de 550 comensales diarios. Regido por la compañía Palmares del grupo Cubanacán, esta es una oferta económica a tener en cuenta. La concepción de este centro es ofrecer todo y cuánto apetezcan comer sus clientes por un precio mínimo. Se trata de la más genuina cocina criolla: Frijoles negros dormidos, arroz blanco, ensalada y plátanos fritos. Seguro podrá encontrarse también el cerdo asado y otros platos genuinos de la cocina cubana, además de muchas otras opciones. “Pollo al Aljibe” es el plato de la casa, y aunque la receta se mantiene en secreto, solo se ha podido saber que se trata de un mojo preparado a base de ajo y naranja agria con algunos otros ingredientes, en lo que tiene mucha importancia, también, la calidad del ave y el tiempo que se le dedique a la cocción. Esto es todo lo que han querido decir de su secreto guardado por más de cuatro décadas los hermanos Pepe y Sergio. Los antecedentes de El Aljibe están en el poblado capitalino del Wajay, muy cerca del aeropuerto Internacional José Martí, por el año 1954; cuando Pepe y unos amigos decidieron arrendar una finca para vender pollos y allí abrieron un restaurant que haría época, conocido como “Rancho Luna”; el cual tuvo un éxito trascendental, a pesar del escepticismo de los más experimentados gastronómicos de la zona por aquel entonces. Poco después se le uniría su hermano Sergio, y juntos alcanzarían gran prestigio por el modo peculiar de atender a sus clientes, la variada oferta, sus secretos culinarios y su honradez probada.

  • birdsofafeather1
    Opinion sobre Restaurantes: El Aljibe
    Awfull Excelente
    Kathy

    El Aljibe
    En el área residencial de Miramar aunos pocos minutos del centro de La Habana. Restaurante tipo Ranchón donde podrá disfrutar comida tradicional cubana donde la especialidad es el Pollo al Aljibe donde se combina el pollo asado con papas fritas o platanos "tostones", frijoles negros, arroz blanco, ensaldas y para postres dulces caseros. Todo una delicia en un ambiente campestre familiar.