Un camino sobre el mar -llamado predaplen- de 48 kilómetros de extensión sirve de enlace entre la mayor ínsula del archipiélago cubano y los cayos Santa María, Las Brujas, Ensenachos, Cobos, Majá, Fragoso, Francés, Las Picúas y Español de Adentro, entre otros. Además del potencial turístico, existen condiciones inigualables para servir de refugio a la flora y fauna, pues se encuentra en exclusiva la especie conocida como jutía rata, además de otras variedades endémicas como lagartos, moluscos y el pájaro arriero.
La diversidad animal se complementa con una flora que incluye 248 especies, de las cuales 91 son medicinales, 72 maderables, 41 melíferas y 40 ornamentales, todo ello acompañado de hermosos paisajes subacuáticos. Un sistema de canales se convierte en un verdadero laberinto acuático entre los cayos, a la vez que ofrece un enorme potencial para los programas de turismo de contemplación y la actividad náutica