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Lugares de Interes Fuente de los Leones, La Habana. Cuba

  • Estrellas basadas en 2 opiniones
  • Plaza de San Fransisco de Asisi. Old Havana. Cuba
  • Destino: La Habana
  • Abierto: Daily
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Una de las fuentes más bellas de La Habana y de mayor simbolismo, es la de los Leones, hermana mayor de la Fuente de la India o de la Noble Habana, ya que ambas son obras del italiano Giuseppe Gallini. Fue erigida en 1836 con mármol blanco de Carrara, según los planos enviados por el coronel de ingenieros don Ramón Pastor y reformados por el famoso arquitecto Tagliafichi, explica Emilio Roig de Leuchsenring en sus Apuntes históricos de La Habana. Se trata de una columna sostenida por cuatro leones sobre sus respectivos pedestales, de cuyas bocas emanan chorros de agua que caen en la taza de la fuente.

Mapa de Fuente de los Leones

Fuente de los Leones se encuentra ubicada en La Habana

La capital cubana es, sin dudas, el destino turístico por excelencia de la mayor de las Antillas. Y dentro de ésta su centro histórico "declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad en 1982" resulta un punto de obligada referencia para cuanto visitante llega a esta urbe, durante siglos considerada la llave del Golfo de México.

Al lejano noviembre de 1519 se remonta la fundación, en su emplazamiento definitivo junto al canal de entrada de una bien protegida bahía, de la villa de San Cristóbal de La Habana, convertida con el tiempo en punto de encuentro de las flotas españolas que trasladaban a la metrópolis las riquezas extraídas de sus dominios en el llamado Nuevo Mundo, y eje fundamental en el comercio y las comunicaciones entre éste y el Viejo Continente.

Semejantes ventajas, derivadas esencialmente de su estratégica posición geográfica, incidieron también de manera directa sobre el ulterior desarrollo de la próspera villa, que comenzó a crecer al amparo de un sistema defensivo sin par en la América hispana y rodeada por una muralla cuya construcción (iniciada en la segunda mitad del siglo XVII y concluida más de 100 años después) se consideró desde su inicio ineficaz y costosa.

El Templete, un pequeño edificio neoclásico inaugurado en 1828, es el sitio donde cada 16 de noviembre los habaneros festejan la celebración de la primera misa y el primer cabildo de San Cristóbal de La Habana, y el punto a partir del cual se inician –por lo general– los recorridos turísticos por el núcleo original de la capital cubana.

A escasos pasos de allí se encuentran la Plaza de Armas, en torno a la cual se levantan el imponente Castillo de la Real Fuerza (1577) –donde hoy se exhibe la colección de cerámica artística más importante de la Isla y sobre cuya torre se erige La Giraldilla, una artística veleta símbolo de la ciudad– y los Palacios de los Capitanes Generales (Museo de la Ciudad) y del Segundo Cabo.

Otras tres plazas y sus edificaciones colindantes despiertan invariablemente el interés de sus visitantes: la Plaza de la Catedral, rodeada por opulentas mansiones; la recién restaurada Plaza Vieja, donde sobresale la casa de los Condes de San Juan de Jaruco; y la Plaza de San Franciso de Asís, aledaña a la iglesia y el convento de igual nombre, en uno de cuyos claustros se encuentra el Museo de Arte Sacro.

Mas caminar por las calles de la Habana Vieja, muchas de éstas aún adoquinadas, representa también la posibilidad de acercarse a más de una docena de museos y estudios-galerías de afamados artistas plásticos cubanos y latinoamericanos; visitar las casas de Benito Juárez, de Asia, Africa, Puerto Rico, de los Árabes (allí se encuentra la única sala para las plegarias musulmanas existente en Cuba) y de Simón Bolívar.

Resulta asimismo interesante visitar la maqueta de esta municipalidad; transitar por la Alameda de Paula, un hermoso paseo construido en la segunda mitad del siglo XVIII; o cruzar la bahía para llegar hasta los ultramarinos poblados de Casablanca, donde se erige el Cristo de La Habana, y Regla, donde se encuentra el Santuario de Nuestra Señora de la Virgen de Regla, protectora de marinos y pescadores y patrona de la Bahía de La Habana.

El parque histórico-militar Morro-Cabaña lo conforman dos reductos de la magnitud del Castillo de los Tres Reyes del Morro (1630) y la fortaleza de San Carlos de la Cabaña (1774), catalogada en su momento como la obra cumbre del sistema defensivo abaluartado. Precisamente desde esta última fortificación se dispara cada noche, a las nueve en punto, un cañonazo de salva que en llamativa ceremonia rememora los tiempos cuando sendos fogonazos (en horas de la madrugada y al anochecer) constituían la señal convenida para abrir o cerrar las murallas de la ciudad y para colocar o retirar la enorme cadena flotante de madera y bronce que daba acceso al puerto de la villa.

Descubrir la llamada Habana extramuros, sin embargo, resulta tan apasionante como desandar las estrechas calles de la vieja ciudad. La Habana fue creciendo bajo el influjo de las más disímiles corrientes constructivas del orbe y en sus terrenos encontraron espacio el renacentismo, el mudéjar, el barroco y el barroco cubano, el neoclasicismo, el eclecticismo, el art nouveau, el art decó y el pragmatismo.

Así, al otro lado de la inútil muralla aparecieron sitios emblemáticos como el Paseo del Prado, el Gran Teatro de La Habana y el Capitolio, uno de los más espléndidos edificios de la capital y en cuyo interior se encuentra la Estatua de la República, la tercera más alta del mundo bajo techo y a cuyos pies se encontraba el diamante que marcaba el kilómetro cero de la Carretera Central.

Nacieron también el afamado malecón habanero, de unos 12 kilómetros de longitud y considerada la imagen más característica de la ciudad, que enlaza al centro tradicional con la populosa barriada de El Vedado, desde cuyo corazón, La Rampa –zona de magnífica urbanización y arquitectura– puede accederse fácilmente a otros sitios de interés turístico como la bicentenaria Universidad de La Habana, la Plaza de la Revolución y el Memorial José Martí (el más alto mirador de la ciudad, con 138,5 metros de altura sobre el nivel del mar), o la Necrópolis de Colón considerado entre los más importantes del planeta por sus múltiples valores artísticos.

Hacia ambos lados del centro de la urbe existen asimismo puntos de notable interés. En dirección oeste, la Quinta Avenida conduce a la barriada residencial de Miramar, que actúa como órbita del mundo empresarial y de negocios y donde es posible visitar una impresionante Maqueta de la Ciudad. El Palacio de Convenciones, el recinto ferial Pabexpo y el exclusivo Club Habana anteceden a la comunidad turística Marina Hemingway, un lugar apropiado para bucear, practicar la pesca de altura, participar en un seafari a las barreras coralinas, o navegar en un confortable yate acondicionado para la vida a bordo.

Hacia el este de la ciudad y después de atravesar el Túnel de la Bahía, se llega al poblado de pescadores de Cojímar –de peculiar belleza y colorido– que invita a rememorar la prolongada estancia en Cuba del Premio Nobel de Literatura Ernest Hemingway, quien encontró precisamente allí muchos de los escenarios y personajes de sus obras.

Más de 15 kilómetros de franja costera, arenas finas y aguas azules y transparentes se extienden entre Bacuranao y Guanabo conformando un circuito náutico que los habaneros identifican sencillamente como las playas del este, y en el cual suelen destacar por sus atributos naturales a Santa María del Mar.

También rumbo al este de la capital, a sólo 15 kilómetros del centro, un pequeño pueblo fundado en 1733 a partir de la existencia de aguas minero-medicinales invita a conocer sus valores históricos, arquitectónicos, culturales y naturales: Santa María del Rosario.

Como toda gran ciudad, La Habana es el corazón de la intensa vida política, científica y cultural de la nación. Decenas de museos, salas de teatro y de conciertos, galerías de arte e instituciones culturales tienen su asiento en la ciudad y algunas como el Ballet Nacional de Cuba, la Casa de las Américas, la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano, o el Conjunto Folklórico Nacional gozan de enorme prestigio internacional.

Y, por supuesto, es también una urbe donde el buen comer y la diversión tienen un importante espacio en sitios tan conocidos como La Bodeguita del Medio, el Floridita, o el cabaret Tropicana, o en otros menos mencionados, pero que tienen ya un espacio reservado en la preferencia de los millares de turistas que cada año recorren la capital cubana. 

Opiniones
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Opinion sobre Lugares de Interes: Fuente de los Leones
Excelente Phik

La Ciudad de las fuentes
Como se ha hecho tradicional en la larga evolución de la humanidad, alrededor de las fuentes fluye la vida en los asentamientos poblacionales, y la ciudad de la Habana no es la excepción. La más antigua de las que hoy podemos contemplar es la Fuente de los Leones, situada a un costado del Convento de San Francisco de Asís, en la plaza de igual nombre, entre la calle de los Oficios y la Avenida del Puerto. Fue traída desde Italia en 1836, donde la esculpió el artista Giuseppe Gaggini. Esta hecha en mármol blanco. Es una columna estriada con cuatro leones descansando sobre pedestales. Ella ofrece el bello espectáculo de ver fluir el agua desde la boca de los leones, en el entorno de cientos de palomas, coches tirados por caballos y el transitar de los habaneros. Un año después llegó desde el mismo origen y de las manos del mismo artista, la denominada Fuente de la India o Noble Habana, cuya figura central, también en mármol blanco, aparece adornada de plumas y simbolizó por muchos años a la capital cubana. Se ubica en diagonal con el Capitolio Nacional y fue inspiración del poeta matancero Gabriel de la Concepción Valdés (Plácido) quien le dedicara un soneto cuya primera estrofa dice: “Mirad La Habana ahí color de nieve, Gentil indiana de estructura fina Dominando una fuente cristalina Sentada en trono de alabastro breve….”. En 1938 llegó la Fuente de Neptuno, también de mármol blanco. Esta representa al dios de los mares apoyado en su típico tridente y con ademán pensativo, con un par de delfines acompañándole a sus espaldas. Se encuentra en la Avenida del Puerto, justo ante la bahía. Y si un motivo no podía faltar para una fuente en las calles de la vieja Habana es la persona del ingeniero Don Francisco de Albear y Lara, quien construyera el acueducto de esta ciudad, cuyos planos y diseño maravillaran al mundo científico de la época. Su estatua, rematada por una pequeña fuente, se ubica en un plazoleta ubicada entre las calles Monserrate, Obispo, Bernaza y O´Relly. Este conjunto se inauguró en 1895, 8 años después de la muerte de Albear, y está justo frente al afamado restaurante El Floridita. En medio de la Plaza Vieja se levanta hoy una réplica de la fuente que fuera instalada allí en 1796, cuando a la plaza se le llamaba Nueva. Es una amplia taza octagonal, con base rectangular alta, también en mármol blanco italiano. Y otras fuentes se levantan en las zonas más concurridas de la ciudad, como siempre poniéndoles su sello. Recordemos la Fuente Luminosa de Vía Blanca y Boyeros, en el mismo centro de la rotonda frente a la Ciudad Deportiva, y la Fuente de la Juventud, en la esquina de Malecón y Paseo, en el vedado. Otras hay, tal vez de menor rimbombancia pero, eso sí, bien recibidas en cada rincón de esta Habana donde se les haya ubicado, esperando que cada día un nuevo transeúnte descubra su encanto.

Excelente maura

fuente espectacular
Ejecutada por Giuseppe Gaggini en Italia fue traída a la Habana en 1836 y regalada a la ciudad por el Intendente de Hacienda Claudio Martines de Pinillo, Conde de Villanueva, desde 1963 ocupa su lugar original en la Plaza.

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