Museo del Perfume., La Habana. Cuba
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- Calle Oficios between Obispo and Obrapia, Old Havana
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- Destino: La Habana
Evaluar Museo del Perfume.
Habana 1791 es una atractiva tienda ubicada en la Calle Mercaderes, donde se elaboran perfumes mediante procesos de destilación artesanal de plantas aromáticas. Las plantas son recolectadas a mano y en el laboratorio de la parte trasera puede verse el proceso de secado de los petalos. El lugar tambien es conocido por el nombre del Museo del Perfume. Estas esencias constituyen un estupendo recuerdo para regalar.
Mapa de Museo del Perfume.
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Museo del Perfume. se encuentra ubicada en La Habana
La capital cubana es, sin dudas, el destino turístico por excelencia de la mayor de las Antillas. Y dentro de ésta su centro histórico "declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad en 1982" resulta un punto de obligada referencia para cuanto visitante llega a esta urbe, durante siglos considerada la llave del Golfo de México.
Al lejano noviembre de 1519 se remonta la fundación, en su emplazamiento definitivo junto al canal de entrada de una bien protegida bahía, de la villa de San Cristóbal de La Habana, convertida con el tiempo en punto de encuentro de las flotas españolas que trasladaban a la metrópolis las riquezas extraídas de sus dominios en el llamado Nuevo Mundo, y eje fundamental en el comercio y las comunicaciones entre éste y el Viejo Continente.
Semejantes ventajas, derivadas esencialmente de su estratégica posición geográfica, incidieron también de manera directa sobre el ulterior desarrollo de la próspera villa, que comenzó a crecer al amparo de un sistema defensivo sin par en la América hispana y rodeada por una muralla cuya construcción (iniciada en la segunda mitad del siglo XVII y concluida más de 100 años después) se consideró desde su inicio ineficaz y costosa.
El Templete, un pequeño edificio neoclásico inaugurado en 1828, es el sitio donde cada 16 de noviembre los habaneros festejan la celebración de la primera misa y el primer cabildo de San Cristóbal de La Habana, y el punto a partir del cual se inician –por lo general– los recorridos turísticos por el núcleo original de la capital cubana.
A escasos pasos de allí se encuentran la Plaza de Armas, en torno a la cual se levantan el imponente Castillo de la Real Fuerza (1577) –donde hoy se exhibe la colección de cerámica artística más importante de la Isla y sobre cuya torre se erige La Giraldilla, una artística veleta símbolo de la ciudad– y los Palacios de los Capitanes Generales (Museo de la Ciudad) y del Segundo Cabo.
Otras tres plazas y sus edificaciones colindantes despiertan invariablemente el interés de sus visitantes: la Plaza de la Catedral, rodeada por opulentas mansiones; la recién restaurada Plaza Vieja, donde sobresale la casa de los Condes de San Juan de Jaruco; y la Plaza de San Franciso de Asís, aledaña a la iglesia y el convento de igual nombre, en uno de cuyos claustros se encuentra el Museo de Arte Sacro.
Mas caminar por las calles de la Habana Vieja, muchas de éstas aún adoquinadas, representa también la posibilidad de acercarse a más de una docena de museos y estudios-galerías de afamados artistas plásticos cubanos y latinoamericanos; visitar las casas de Benito Juárez, de Asia, Africa, Puerto Rico, de los Árabes (allí se encuentra la única sala para las plegarias musulmanas existente en Cuba) y de Simón Bolívar.
Resulta asimismo interesante visitar la maqueta de esta municipalidad; transitar por la Alameda de Paula, un hermoso paseo construido en la segunda mitad del siglo XVIII; o cruzar la bahía para llegar hasta los ultramarinos poblados de Casablanca, donde se erige el Cristo de La Habana, y Regla, donde se encuentra el Santuario de Nuestra Señora de la Virgen de Regla, protectora de marinos y pescadores y patrona de la Bahía de La Habana.
El parque histórico-militar Morro-Cabaña lo conforman dos reductos de la magnitud del Castillo de los Tres Reyes del Morro (1630) y la fortaleza de San Carlos de la Cabaña (1774), catalogada en su momento como la obra cumbre del sistema defensivo abaluartado. Precisamente desde esta última fortificación se dispara cada noche, a las nueve en punto, un cañonazo de salva que en llamativa ceremonia rememora los tiempos cuando sendos fogonazos (en horas de la madrugada y al anochecer) constituían la señal convenida para abrir o cerrar las murallas de la ciudad y para colocar o retirar la enorme cadena flotante de madera y bronce que daba acceso al puerto de la villa.
Descubrir la llamada Habana extramuros, sin embargo, resulta tan apasionante como desandar las estrechas calles de la vieja ciudad. La Habana fue creciendo bajo el influjo de las más disímiles corrientes constructivas del orbe y en sus terrenos encontraron espacio el renacentismo, el mudéjar, el barroco y el barroco cubano, el neoclasicismo, el eclecticismo, el art nouveau, el art decó y el pragmatismo.
Así, al otro lado de la inútil muralla aparecieron sitios emblemáticos como el Paseo del Prado, el Gran Teatro de La Habana y el Capitolio, uno de los más espléndidos edificios de la capital y en cuyo interior se encuentra la Estatua de la República, la tercera más alta del mundo bajo techo y a cuyos pies se encontraba el diamante que marcaba el kilómetro cero de la Carretera Central.
Nacieron también el afamado malecón habanero, de unos 12 kilómetros de longitud y considerada la imagen más característica de la ciudad, que enlaza al centro tradicional con la populosa barriada de El Vedado, desde cuyo corazón, La Rampa –zona de magnífica urbanización y arquitectura– puede accederse fácilmente a otros sitios de interés turístico como la bicentenaria Universidad de La Habana, la Plaza de la Revolución y el Memorial José Martí (el más alto mirador de la ciudad, con 138,5 metros de altura sobre el nivel del mar), o la Necrópolis de Colón considerado entre los más importantes del planeta por sus múltiples valores artísticos.
Hacia ambos lados del centro de la urbe existen asimismo puntos de notable interés. En dirección oeste, la Quinta Avenida conduce a la barriada residencial de Miramar, que actúa como órbita del mundo empresarial y de negocios y donde es posible visitar una impresionante Maqueta de la Ciudad. El Palacio de Convenciones, el recinto ferial Pabexpo y el exclusivo Club Habana anteceden a la comunidad turística Marina Hemingway, un lugar apropiado para bucear, practicar la pesca de altura, participar en un seafari a las barreras coralinas, o navegar en un confortable yate acondicionado para la vida a bordo.
Hacia el este de la ciudad y después de atravesar el Túnel de la Bahía, se llega al poblado de pescadores de Cojímar –de peculiar belleza y colorido– que invita a rememorar la prolongada estancia en Cuba del Premio Nobel de Literatura Ernest Hemingway, quien encontró precisamente allí muchos de los escenarios y personajes de sus obras.
Más de 15 kilómetros de franja costera, arenas finas y aguas azules y transparentes se extienden entre Bacuranao y Guanabo conformando un circuito náutico que los habaneros identifican sencillamente como las playas del este, y en el cual suelen destacar por sus atributos naturales a Santa María del Mar.
También rumbo al este de la capital, a sólo 15 kilómetros del centro, un pequeño pueblo fundado en 1733 a partir de la existencia de aguas minero-medicinales invita a conocer sus valores históricos, arquitectónicos, culturales y naturales: Santa María del Rosario.
Como toda gran ciudad, La Habana es el corazón de la intensa vida política, científica y cultural de la nación. Decenas de museos, salas de teatro y de conciertos, galerías de arte e instituciones culturales tienen su asiento en la ciudad y algunas como el Ballet Nacional de Cuba, la Casa de las Américas, la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano, o el Conjunto Folklórico Nacional gozan de enorme prestigio internacional.
Y, por supuesto, es también una urbe donde el buen comer y la diversión tienen un importante espacio en sitios tan conocidos como La Bodeguita del Medio, el Floridita, o el cabaret Tropicana, o en otros menos mencionados, pero que tienen ya un espacio reservado en la preferencia de los millares de turistas que cada año recorren la capital cubana.
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useum of perfumes
The museum dedicated to perfumes is situated in an old Episcopal Palace from the 18th Century that still preserves its monastic ambiance.
Perfume is one of the secular devotions in Cuba which dates from the time when grandmothers perfumed their wardrobes with tender mint and vetiver leaves and families assembled in the interior courtyards under fragrant tropical plants. Perfume was a delicious resort in a climate under which summer is a permanent season all year round. And so, perfume has its museum here along with a Sevillian style courtyard that has a fountain, a well and creeping grapevines.
The museum has varied collections on exhibit that commence with perfume vials and bottles, dating from the 19th Century. These were found in archaeological excavations. The collections include different lines in perfume and articles found in a lady's boudoir from the beginning of this century up to the present.
Among the perfumes on display, the French collection stands out, particularly, the world famous Molinard line.
The collection of Cuban perfumes and toiletries includes samples of the products of the great industrial competitors in the days of yore: Gravi, Sabates and Crusellas with its most famous line: Palmolive.
Suchel is the national brand par excellence in perfumes and toiletries since 1960. Its entire collection, beginning with the first eau de Cologne exported to Europe to the excellent soaps and perfumes that are manufactured today can be appreciated at the museum.
Visitors also have the opportunity to sample and purchase them in the museum shop.
nada como un olor agradable
En un antiguo palacio episcopal, donde aún pervive la santidad claustral del siglo XVIII, está ubicado el museo consagrado a los perfumes.
El perfume es una de las devociones seculares de los cubanos. Desde los tiempos en que las abuelas perfumaban los armarios con tiernas hojas de menta y vetiver y las familias se reunían en los patios interiores bajo las olorosas plantas tropicales, el perfume fue un recurso delicioso en este clima donde el verano es la estación permanente. Por eso, el perfume tiene su museo, junto a un tranquilo patio sevillano con fuente, aljibe y enredadera de vid.
En sus colecciones el museo exhibe un variado muestrario que comienza con los más antiguos frascos de perfumes encontrados en excavaciones arqueológicas, hasta diferentes líneas de perfumería y artículos de tocador de principios del presente siglo.
Se destaca entre ellos la colección de perfumes franceses, donde resalta la línea Molinard, prestigiosa firma reconocida mundialmente.
La colección de perfumería cubana muestra las producciones de las grandes industrias competidoras de antaño: Gravi, Sabatés y Crusellas.
Suchel, es la marca por excelencia de la perfumería y jabonería nacional después de 1960. Su producción completa, comenzando por las primeras aguas de tocador exportadas a Europa, hasta los excelentes perfumes y jabones que hoy se elaboran, pueden apreciarse en el museo, que ofrece también la oportunidad de probarlos y adquirirlos en su tienda.
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Museo del Perfume. esta hubicado en el destino La Habana
Capital de Cuba. La arquitectura colonial española en el centro de la Habana Vieja del siglo XVI incluye el Castillo de la Fuerza Real, un fuerte y un museo marítimo. El edificio del Capitolio Nacional es un monumento icónico de la década de 1920. En la Habana Vieja también se encuentra la catedral barroca de San Cristóbal y la Plaza Vieja, cuyos edificios reflejan la dinámica mezcla arquitectónica de la ciudad.