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Arquitectura Convento de Santa Clara, La Habana. Cuba

  • Estrellas basadas en 7 opiniones
  • Cuba 602 e/ Sol y Luz, Old Havana. Cuba
  • Destino: La Habana
  • Abierto: Daily
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Este Convento ocupaba cuatro manzanas de terreno entre las calles Cuba, Habana, Sol y Luz y fue el primero de monjas que se fundó en La Habana. La solicitud de establecerlo fue iniciativa del gobernador Don Pedro de Valdés quien convocó a la población el 6 de abril de 1603 a campana tañida para celebrar cabildo abierto.

De los tres claustros que comprendía el Convento, el principal y el segundo eran en la planta baja de columnas de sillería y en la alta de pies derechos de madera, el tercer claustro era de madera en ambas plantas. En el ángulo de las calles Cuba y Sol estaba la iglesia, que era de una nave con la misma altura de los dos claustros, unas doce varas de ancho y cuarenta y cuatro de largo. La torre de tres cuerpos y cubierta apiramidada, intercalada entre la Iglesia y el Convento fue hecha por el maestro Pedro Hernández de Santiago a principios del siglo XVIII.

El convento tenía rejas, balaustradas, escaleras y techos de madera y en la planta alta estaba cubierto de tejas. Al trasladarse las monjas en 1922 para otro lugar de la ciudad, se vendió en un millón de pesos a particulares y adquirido por el Estado al año siguiente en dos millones para instalar la Secretaría de Obras Públicas. Este hecho provocó innumerables protestas de la prensa y la opinión pública, por el manifiesto latrocinio que implicó la operación.

Mapa de Convento de Santa Clara

Convento de Santa Clara se encuentra ubicada en La Habana

La capital cubana es, sin dudas, el destino turístico por excelencia de la mayor de las Antillas. Y dentro de ésta su centro histórico "declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad en 1982" resulta un punto de obligada referencia para cuanto visitante llega a esta urbe, durante siglos considerada la llave del Golfo de México.

Al lejano noviembre de 1519 se remonta la fundación, en su emplazamiento definitivo junto al canal de entrada de una bien protegida bahía, de la villa de San Cristóbal de La Habana, convertida con el tiempo en punto de encuentro de las flotas españolas que trasladaban a la metrópolis las riquezas extraídas de sus dominios en el llamado Nuevo Mundo, y eje fundamental en el comercio y las comunicaciones entre éste y el Viejo Continente.

Semejantes ventajas, derivadas esencialmente de su estratégica posición geográfica, incidieron también de manera directa sobre el ulterior desarrollo de la próspera villa, que comenzó a crecer al amparo de un sistema defensivo sin par en la América hispana y rodeada por una muralla cuya construcción (iniciada en la segunda mitad del siglo XVII y concluida más de 100 años después) se consideró desde su inicio ineficaz y costosa.

El Templete, un pequeño edificio neoclásico inaugurado en 1828, es el sitio donde cada 16 de noviembre los habaneros festejan la celebración de la primera misa y el primer cabildo de San Cristóbal de La Habana, y el punto a partir del cual se inician –por lo general– los recorridos turísticos por el núcleo original de la capital cubana.

A escasos pasos de allí se encuentran la Plaza de Armas, en torno a la cual se levantan el imponente Castillo de la Real Fuerza (1577) –donde hoy se exhibe la colección de cerámica artística más importante de la Isla y sobre cuya torre se erige La Giraldilla, una artística veleta símbolo de la ciudad– y los Palacios de los Capitanes Generales (Museo de la Ciudad) y del Segundo Cabo.

Otras tres plazas y sus edificaciones colindantes despiertan invariablemente el interés de sus visitantes: la Plaza de la Catedral, rodeada por opulentas mansiones; la recién restaurada Plaza Vieja, donde sobresale la casa de los Condes de San Juan de Jaruco; y la Plaza de San Franciso de Asís, aledaña a la iglesia y el convento de igual nombre, en uno de cuyos claustros se encuentra el Museo de Arte Sacro.

Mas caminar por las calles de la Habana Vieja, muchas de éstas aún adoquinadas, representa también la posibilidad de acercarse a más de una docena de museos y estudios-galerías de afamados artistas plásticos cubanos y latinoamericanos; visitar las casas de Benito Juárez, de Asia, Africa, Puerto Rico, de los Árabes (allí se encuentra la única sala para las plegarias musulmanas existente en Cuba) y de Simón Bolívar.

Resulta asimismo interesante visitar la maqueta de esta municipalidad; transitar por la Alameda de Paula, un hermoso paseo construido en la segunda mitad del siglo XVIII; o cruzar la bahía para llegar hasta los ultramarinos poblados de Casablanca, donde se erige el Cristo de La Habana, y Regla, donde se encuentra el Santuario de Nuestra Señora de la Virgen de Regla, protectora de marinos y pescadores y patrona de la Bahía de La Habana.

El parque histórico-militar Morro-Cabaña lo conforman dos reductos de la magnitud del Castillo de los Tres Reyes del Morro (1630) y la fortaleza de San Carlos de la Cabaña (1774), catalogada en su momento como la obra cumbre del sistema defensivo abaluartado. Precisamente desde esta última fortificación se dispara cada noche, a las nueve en punto, un cañonazo de salva que en llamativa ceremonia rememora los tiempos cuando sendos fogonazos (en horas de la madrugada y al anochecer) constituían la señal convenida para abrir o cerrar las murallas de la ciudad y para colocar o retirar la enorme cadena flotante de madera y bronce que daba acceso al puerto de la villa.

Descubrir la llamada Habana extramuros, sin embargo, resulta tan apasionante como desandar las estrechas calles de la vieja ciudad. La Habana fue creciendo bajo el influjo de las más disímiles corrientes constructivas del orbe y en sus terrenos encontraron espacio el renacentismo, el mudéjar, el barroco y el barroco cubano, el neoclasicismo, el eclecticismo, el art nouveau, el art decó y el pragmatismo.

Así, al otro lado de la inútil muralla aparecieron sitios emblemáticos como el Paseo del Prado, el Gran Teatro de La Habana y el Capitolio, uno de los más espléndidos edificios de la capital y en cuyo interior se encuentra la Estatua de la República, la tercera más alta del mundo bajo techo y a cuyos pies se encontraba el diamante que marcaba el kilómetro cero de la Carretera Central.

Nacieron también el afamado malecón habanero, de unos 12 kilómetros de longitud y considerada la imagen más característica de la ciudad, que enlaza al centro tradicional con la populosa barriada de El Vedado, desde cuyo corazón, La Rampa –zona de magnífica urbanización y arquitectura– puede accederse fácilmente a otros sitios de interés turístico como la bicentenaria Universidad de La Habana, la Plaza de la Revolución y el Memorial José Martí (el más alto mirador de la ciudad, con 138,5 metros de altura sobre el nivel del mar), o la Necrópolis de Colón considerado entre los más importantes del planeta por sus múltiples valores artísticos.

Hacia ambos lados del centro de la urbe existen asimismo puntos de notable interés. En dirección oeste, la Quinta Avenida conduce a la barriada residencial de Miramar, que actúa como órbita del mundo empresarial y de negocios y donde es posible visitar una impresionante Maqueta de la Ciudad. El Palacio de Convenciones, el recinto ferial Pabexpo y el exclusivo Club Habana anteceden a la comunidad turística Marina Hemingway, un lugar apropiado para bucear, practicar la pesca de altura, participar en un seafari a las barreras coralinas, o navegar en un confortable yate acondicionado para la vida a bordo.

Hacia el este de la ciudad y después de atravesar el Túnel de la Bahía, se llega al poblado de pescadores de Cojímar –de peculiar belleza y colorido– que invita a rememorar la prolongada estancia en Cuba del Premio Nobel de Literatura Ernest Hemingway, quien encontró precisamente allí muchos de los escenarios y personajes de sus obras.

Más de 15 kilómetros de franja costera, arenas finas y aguas azules y transparentes se extienden entre Bacuranao y Guanabo conformando un circuito náutico que los habaneros identifican sencillamente como las playas del este, y en el cual suelen destacar por sus atributos naturales a Santa María del Mar.

También rumbo al este de la capital, a sólo 15 kilómetros del centro, un pequeño pueblo fundado en 1733 a partir de la existencia de aguas minero-medicinales invita a conocer sus valores históricos, arquitectónicos, culturales y naturales: Santa María del Rosario.

Como toda gran ciudad, La Habana es el corazón de la intensa vida política, científica y cultural de la nación. Decenas de museos, salas de teatro y de conciertos, galerías de arte e instituciones culturales tienen su asiento en la ciudad y algunas como el Ballet Nacional de Cuba, la Casa de las Américas, la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano, o el Conjunto Folklórico Nacional gozan de enorme prestigio internacional.

Y, por supuesto, es también una urbe donde el buen comer y la diversión tienen un importante espacio en sitios tan conocidos como La Bodeguita del Medio, el Floridita, o el cabaret Tropicana, o en otros menos mencionados, pero que tienen ya un espacio reservado en la preferencia de los millares de turistas que cada año recorren la capital cubana. 

Opiniones
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Opinion sobre Arquitectura: Convento de Santa Clara
Excelente Clara

el mas antiguo
Durante la etapa de institución de La Habana, en más de una ocasión se pidió la fundación de un convento donde, bajo los mandatos de Dios, se impidiera que las nobles hijas de los vecinos de la villa sin posibilidades de contraer matrimonio acorde a los atributos de sus personas, pudieran correr el riesgo de dilapidar su nombradía y sus pudores. Después de un largo período de análisis en cabildos y otras instancias, fue aprobada por real cédula la licencia para la edificación del primer convento de monjas de La Habana, el cual quedó concluido en 1644. Sin embargo, incongruentemente, la mayoría de sus primeras convivientes provenían de Cartagena de Indias, Colombia, no tanto de la naciente ciudad habanera. Se desempeñó con tal objetivo hasta 1922, cuando las monjas decidieron vender el convento, incluida su iglesia, y se mudaron a una nueva sede en la barriada de Luyanó. Fue cuando la curiosidad de miles de habaneros por saber lo que había detrás de aquellos, por siglos infranqueables muros, colmó el recinto, permanentemente, por más de cuarenta días. Luego se decidió destinarlo a la Secretaría de Obras Públicas, en 1926. En la actualidad, en las antiguas celdas del viejo convento de tres claustros, funcionan las oficinas del Centro Nacional de Conservación, Restauración y Museología, con su consecuente beneficio palpable para el añejo inmueble. Por sus exteriores solo se pueden ver unos largos y altos muros tapiales con ventanas rectangulares y balaustres torneados en dura madera. Sus interiores son el más fiel reflejo de su época. Este recinto histórico ocupa cuatro manzanas entre las calles: Cuba, Sol, Habana y Luz. Al expandirse esta edificación, quedaron en sus inmediaciones tramos de vía y de viviendas. Tal es el caso de la llamada Casa del Marino, donde radica hoy un hostal, incrustada en medio del patio de uno de los claustros del antaño convento, con su aspecto morisco y sus balcones de madera. Sobre esta casa, se cuenta que fue mandada levantar por un acaudalado armador y corsario para su hija, quien, decidida por tomar los hábitos puso la propiedad a disposición de las religiosas, muy a pesar de las súplicas del padre de que abandonase tal vocación. Los patios del lugar estaban ocupados por árboles frutales, hortalizas y un cementerio. Pero es tan amplio el espacio, que se asegura que allí fueron sepultados los cuerpos de ambos bandos contrincantes en la toma de La Habana por los ingleses, tras las monjas haber abandonado su espacio por otro más seguro hasta que fue restituida la ciudad a España, once meses después. El claustro principal, en torno al gran patio, resulta magnánimo, ingenuo y elegante, a la vez que sobrio, fresco y relajante. Como todos los muros de la edificación, sus galerías bajas son de sólidas arcadas de mampuesto, lo que contrasta muy a la vista con la profusa utilización de madera en todas las formas posibles y con el talento de maestros carpinteros, que se recrearon en puertas, balaustres, barandas de escaleras y balcones. Pero donde alcanzan estos trabajos su más alto nivel es, precisamente, en los techos. Exquisita excelencia en alfarjes y sus distintos componentes como faldones, cuadrales y tirantes, entre otros. En fin, en el antiguo Convento de Santa Clara, hoy puede vivirse una historia religiosa de más de cuatro siglos, en contacto directo con quienes la rescatan y conservan cada día.

Excelente maria del carmen

santa clara de asis convennt and church
The house where Carlos Manuel de Céspedes was born is the only two-flats house that survived the fire of January 12, 1869. Everything began with the armed insurrection on October 10, 1868, at La Demajagua sugar mill, property of Céspedes. Some days later, he gathered his slave workmen to set them free and asked for voluntary followers in the fight against the Spanish power. After several attacks, they managed to take Bayamo City. A strong group of Spanish troops reached the village to fight the rebels but, as Cubans saw no chance to defeat the Spaniards, they burnt down the city in total agreement with the villagers. They wanted the enemy to find only ashes. By hazard, the house where Carlos Manuel de Céspedes was born survived the big fire. Changed into a museum, this house exhibits a historical retrospective from the foundation of Bayamo City until Carlos Manuel de Céspedes' death in the battlefield. This important figure in the History of Cuba is also known as the Founding Father of Cuba. There is also on display documents, personal objects and testimonies on the life of this independence hero. One important piece at the museum is the press where the "Cubano Libre" (Free Cuban) was printed. It was a newspaper published by Céspedes when he conquered Bayamo City and it became the first independent journal published in Cuba.

Excelente patricia

monumental edificacion en cuba
Antiguo claustro de monjas. Erigido en el siglo XVII. Con un hermoso patio interior. Sede del Centro Nacional de Conservación, Restauración y Museología (CENCREM). Muy bien conservado, a pesar de la monumentalidad y antigüedad del edificio.

Muy Bueno Abel

intersante
El convento de Santa Clara esta situado en la calle Cuba, que data del año 1635, del que se puede visitar su bello patio colonial, la primera fuente publica de la ciudad, las celdas de las monjas y el pequeño cementerio

Excelente Servar28

“Maravillosa! ”
Imponente catedral ubicada en toda la esquina de la plaza principal, puedes subir a la torre donde encontraras una vista unica para hacer fotografias.

Excelente roger a

“bonita ”
es muy bonita y vale la pena detenerse a pasar un rato por este lugar de paz ,arquitectera impresionante ,bien cuidada

Excelente carlos m

“muy bonita ”
lugar bien conservado ,donde se respira un buen ambiente de paz ,pasamos por casualida pero nos gusto mucho ,vale la pena visitarla ,simbolo de acquitectura y buen gusto ...

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