Paseo por la Habana en Autos Descapotable, La Habana. Cuba
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- Destino: La Habana
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Disfrute de la Belleza de la Habana, su arquitectura y encanto en un Puntiac Starchief 1955 Cabriole, un coche clásico americano, en este recorrido panorámico por la ciudad podrá constatar un ambiente colonial que data del siglo 16, La Habana Vieja está llena de historia y flanqueado por bellos edificios coloniales. También vera una vista panorámica única a través del paseo del Malecón en dirección al Castillo Morro Cabaña, que guarda la entrada al puerto de La Habana, y ofrece unas magníficas vistas sobre el horizonte de la ciudad. Continuando el paseo en este coche clásico largo del Malecón hasta Miramar, que es una zona elegante dentro de la ciudad, con grandes mansiones, que ahora alberga numerosas embajadas. A continuación, volvemos a Plaza de la Revolución. Este es un lugar muy importante en La Habana por su historia contemporánea, tiempo para tomar fotos a la plaza y al famoso mural con el rostro del che ubicado en un edificio frente a la plaza, regreso al lugar de partida.
El precio es aproximadamente de 30 cuc por hora
Mapa de Paseo por la Habana en Autos Descapotable
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Paseo por la Habana en Autos Descapotable se encuentra ubicada en La Habana
La capital cubana es, sin dudas, el destino turístico por excelencia de la mayor de las Antillas. Y dentro de ésta su centro histórico "declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad en 1982" resulta un punto de obligada referencia para cuanto visitante llega a esta urbe, durante siglos considerada la llave del Golfo de México.
Al lejano noviembre de 1519 se remonta la fundación, en su emplazamiento definitivo junto al canal de entrada de una bien protegida bahía, de la villa de San Cristóbal de La Habana, convertida con el tiempo en punto de encuentro de las flotas españolas que trasladaban a la metrópolis las riquezas extraídas de sus dominios en el llamado Nuevo Mundo, y eje fundamental en el comercio y las comunicaciones entre éste y el Viejo Continente.
Semejantes ventajas, derivadas esencialmente de su estratégica posición geográfica, incidieron también de manera directa sobre el ulterior desarrollo de la próspera villa, que comenzó a crecer al amparo de un sistema defensivo sin par en la América hispana y rodeada por una muralla cuya construcción (iniciada en la segunda mitad del siglo XVII y concluida más de 100 años después) se consideró desde su inicio ineficaz y costosa.
El Templete, un pequeño edificio neoclásico inaugurado en 1828, es el sitio donde cada 16 de noviembre los habaneros festejan la celebración de la primera misa y el primer cabildo de San Cristóbal de La Habana, y el punto a partir del cual se inician –por lo general– los recorridos turísticos por el núcleo original de la capital cubana.
A escasos pasos de allí se encuentran la Plaza de Armas, en torno a la cual se levantan el imponente Castillo de la Real Fuerza (1577) –donde hoy se exhibe la colección de cerámica artística más importante de la Isla y sobre cuya torre se erige La Giraldilla, una artística veleta símbolo de la ciudad– y los Palacios de los Capitanes Generales (Museo de la Ciudad) y del Segundo Cabo.
Otras tres plazas y sus edificaciones colindantes despiertan invariablemente el interés de sus visitantes: la Plaza de la Catedral, rodeada por opulentas mansiones; la recién restaurada Plaza Vieja, donde sobresale la casa de los Condes de San Juan de Jaruco; y la Plaza de San Franciso de Asís, aledaña a la iglesia y el convento de igual nombre, en uno de cuyos claustros se encuentra el Museo de Arte Sacro.
Mas caminar por las calles de la Habana Vieja, muchas de éstas aún adoquinadas, representa también la posibilidad de acercarse a más de una docena de museos y estudios-galerías de afamados artistas plásticos cubanos y latinoamericanos; visitar las casas de Benito Juárez, de Asia, Africa, Puerto Rico, de los Árabes (allí se encuentra la única sala para las plegarias musulmanas existente en Cuba) y de Simón Bolívar.
Resulta asimismo interesante visitar la maqueta de esta municipalidad; transitar por la Alameda de Paula, un hermoso paseo construido en la segunda mitad del siglo XVIII; o cruzar la bahía para llegar hasta los ultramarinos poblados de Casablanca, donde se erige el Cristo de La Habana, y Regla, donde se encuentra el Santuario de Nuestra Señora de la Virgen de Regla, protectora de marinos y pescadores y patrona de la Bahía de La Habana.
El parque histórico-militar Morro-Cabaña lo conforman dos reductos de la magnitud del Castillo de los Tres Reyes del Morro (1630) y la fortaleza de San Carlos de la Cabaña (1774), catalogada en su momento como la obra cumbre del sistema defensivo abaluartado. Precisamente desde esta última fortificación se dispara cada noche, a las nueve en punto, un cañonazo de salva que en llamativa ceremonia rememora los tiempos cuando sendos fogonazos (en horas de la madrugada y al anochecer) constituían la señal convenida para abrir o cerrar las murallas de la ciudad y para colocar o retirar la enorme cadena flotante de madera y bronce que daba acceso al puerto de la villa.
Descubrir la llamada Habana extramuros, sin embargo, resulta tan apasionante como desandar las estrechas calles de la vieja ciudad. La Habana fue creciendo bajo el influjo de las más disímiles corrientes constructivas del orbe y en sus terrenos encontraron espacio el renacentismo, el mudéjar, el barroco y el barroco cubano, el neoclasicismo, el eclecticismo, el art nouveau, el art decó y el pragmatismo.
Así, al otro lado de la inútil muralla aparecieron sitios emblemáticos como el Paseo del Prado, el Gran Teatro de La Habana y el Capitolio, uno de los más espléndidos edificios de la capital y en cuyo interior se encuentra la Estatua de la República, la tercera más alta del mundo bajo techo y a cuyos pies se encontraba el diamante que marcaba el kilómetro cero de la Carretera Central.
Nacieron también el afamado malecón habanero, de unos 12 kilómetros de longitud y considerada la imagen más característica de la ciudad, que enlaza al centro tradicional con la populosa barriada de El Vedado, desde cuyo corazón, La Rampa –zona de magnífica urbanización y arquitectura– puede accederse fácilmente a otros sitios de interés turístico como la bicentenaria Universidad de La Habana, la Plaza de la Revolución y el Memorial José Martí (el más alto mirador de la ciudad, con 138,5 metros de altura sobre el nivel del mar), o la Necrópolis de Colón considerado entre los más importantes del planeta por sus múltiples valores artísticos.
Hacia ambos lados del centro de la urbe existen asimismo puntos de notable interés. En dirección oeste, la Quinta Avenida conduce a la barriada residencial de Miramar, que actúa como órbita del mundo empresarial y de negocios y donde es posible visitar una impresionante Maqueta de la Ciudad. El Palacio de Convenciones, el recinto ferial Pabexpo y el exclusivo Club Habana anteceden a la comunidad turística Marina Hemingway, un lugar apropiado para bucear, practicar la pesca de altura, participar en un seafari a las barreras coralinas, o navegar en un confortable yate acondicionado para la vida a bordo.
Hacia el este de la ciudad y después de atravesar el Túnel de la Bahía, se llega al poblado de pescadores de Cojímar –de peculiar belleza y colorido– que invita a rememorar la prolongada estancia en Cuba del Premio Nobel de Literatura Ernest Hemingway, quien encontró precisamente allí muchos de los escenarios y personajes de sus obras.
Más de 15 kilómetros de franja costera, arenas finas y aguas azules y transparentes se extienden entre Bacuranao y Guanabo conformando un circuito náutico que los habaneros identifican sencillamente como las playas del este, y en el cual suelen destacar por sus atributos naturales a Santa María del Mar.
También rumbo al este de la capital, a sólo 15 kilómetros del centro, un pequeño pueblo fundado en 1733 a partir de la existencia de aguas minero-medicinales invita a conocer sus valores históricos, arquitectónicos, culturales y naturales: Santa María del Rosario.
Como toda gran ciudad, La Habana es el corazón de la intensa vida política, científica y cultural de la nación. Decenas de museos, salas de teatro y de conciertos, galerías de arte e instituciones culturales tienen su asiento en la ciudad y algunas como el Ballet Nacional de Cuba, la Casa de las Américas, la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano, o el Conjunto Folklórico Nacional gozan de enorme prestigio internacional.
Y, por supuesto, es también una urbe donde el buen comer y la diversión tienen un importante espacio en sitios tan conocidos como La Bodeguita del Medio, el Floridita, o el cabaret Tropicana, o en otros menos mencionados, pero que tienen ya un espacio reservado en la preferencia de los millares de turistas que cada año recorren la capital cubana.
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Autos antiguos y clásicos reinaron en La Habana como parte de un rally de cinco kilómetros por el malecón habanero, que atrajo las miradas de viajeros de todo el mundo.
Patrocinado por la cadena hotelera española Iberostar y organizado por el Club Amigos de Fangio, esta largada incluyó a los 15 autos finalistas, ganadores no solo por su belleza, sino por la excelente conservación de sus motores y carrocería.
En noviembre pasado comenzó esta selección que incluyó en un inicio a 200 coches de este tipo, para en un primer corte quedar la mitad, y finalmente, en este recorrido de fin de semana fueron elegidos 15 autos.
Se trató de una inusual selección en la que el equipo técnico y los organizadores seleccionaron como el Gran Premio Iberostar de Conservación a un auto Plymouth de 1956 de Ramón Ventura, mientras el Gran Premio de la Popularidad (votado por redes sociales) llegó a un Chevrolet también de 1956 de Gabril Sánchez.
La fiesta ocurrió en el nuevo Hotel Packard, con la novedad de que los periodistas y turistas pudieron fotografiar en la puerta del edificio un auto Packard 1942 que recrea en el lugar del actual lujoso establecimiento, el sitio donde se exhibían estos modelos en los 50.
El equipo técnico examinó sobre todo que los motores y otras partes fueran originales de cada marca y modelo, lo que le permitirá a sus propietarios tomar parte en dicha iniciativa.
Por su parte, el coordinador del Proyecto Amigos de Fangio, Lorenzo Verdecia, señaló a Prensa Latina que tal iniciativa tiene sus orígenes hace 22 años en una primera elección de 120 coches de este tipo en el Club Taramar, en la periférica capitalina.
Apuntaron a un concurso de coches antiguos que pone una nota de color al turismo cubano, en particular a su capital, al aportar un desfile inusual y sumamente colorido.
Oportunamente, ejecutivos del recién abierto Hotel Grand Iberostar Packard, ubicado en el Paseo del Prado de esta ciudad, se mostraron como organizadores e ilustraron acerca de un sui géneris certamen en el que se premian sobre todo la originalidad de los motores.
Buscan con la idea destacar a los autos clásicos y antiguos que aquí se nombran almendrones.
Ya de por sí, estos coches inundan a La Habana, y forman parte del plan de las actividades por los 500 años de esta urbe a celebrarse el 16 de noviembre de 2019.
Buscan con la idea destacar a los autos clásicos y antiguos que aquí se nombran almendrones.
Tales barreras, que ahora se refuerzan por la administración de Donald Trump, impidieron la entrada de coches y piezas, pero pese a ello hasta el presente los autos de ese tipo cubanos se mantienen rodando, como lo demostró el rally de esta jornada.
La directora de marketing de Iberostar Cuba, María Barrera, el presidente del Proyecto Amigos de Fangio (famoso corredor argentino), Lorenzo Verdecia, y el director técnico de esa iniciativa, Pablo Álvarez, mostraron su satisfacción por la acogida de la idea.
Explicaron que Iberostar Hotels and Resorts, y el Proyecto Cultural Amigos de Fangio, celebran las Primeras Jornadas de Autos Clásicos Cubanos, en homenaje a la capital.
Para ello convocaron al Gran Premio Anual Iberostar a la Conservación de Autos Antiguos.
Declararon que los llamados Almendrones son parte de la historia de ese hotel y de la urbe, cuando para la ocasión celebran además los 120 años de la llegada del primer automóvil a Cuba.
Ese viaje desde el Hotel Riviera hasta el Paseo del Prado, donde se encuentra el Packard, resalta mucha historia, y ahora lujo.
Consideran los organizadores como antiguos a los vehículos de fabricación anteriores a 1960, en particular en Cuba pues la mayoría son estadounidenses, y en ese año comenzaron las restricciones económicas y comerciales de Washington contra la Isla.
Fantastico
Una de las mejores experiencias en mi vista a la Habana, gente muy profesinal. Recogida en el hotel en autos clásicos con servicio de guía de turismo.· Paseo por las principales calles y avenidas de la Habana Colonial declarada por laUNESCO atrimonio Cultural de la Humanidad, vistas del Gran Teatro de La Habana, El capitolio; Parque Central, del Restaurante el loridita, del Museo de Bellas Artes, del Palacio Presidencial.
· Continuación del recorrido por el famoso “Malecón Habanero”. · Recorrido por Vedado para admirar variadas mansiones ejemplos de diferentes estilos rquitectónicos como el Arte Decorativa, Modernismo, Eclecticismo, Gótico, Barroco.
Parada en la Plaza de la Revolución con tiempo para fotos
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Paseo por la Habana en Autos Descapotable esta hubicado en el destino La Habana
Capital de Cuba. La arquitectura colonial española en el centro de la Habana Vieja del siglo XVI incluye el Castillo de la Fuerza Real, un fuerte y un museo marítimo. El edificio del Capitolio Nacional es un monumento icónico de la década de 1920. En la Habana Vieja también se encuentra la catedral barroca de San Cristóbal y la Plaza Vieja, cuyos edificios reflejan la dinámica mezcla arquitectónica de la ciudad.